lunes, 12 de diciembre de 2016

DESDE LA TIERRA
EL AÑO DEL ZORRINO
LUPE CAJIAS

Tantas veces repetimos sobre la inútil convocatoria al referendo para perpetuar
el mandato de Evo Morales. Hace ya un año se sabía que el resultado sería adverso para
esa meta del grupo de poder civil militar, a un alto costo económico para el pueblo y
aumentando la compleja erosión del partido gobernante.
Si enero fue poco, febrero fue loco. El rey quedó tan desnudo como pocos de sus
enemigos podrían haber imaginado. No fue tan grave la revelación de la existencia de
un hijo clandestino como las palabras del mandatario que no sabía siquiera quién era esa
cara conocida y tampoco si había sido padre o no y si vio alguna vez al niño. Aunque
las declaraciones sumisas de sus ministros intentaron justificar tal vergüenza, para la
opinión pública mundial quedó evidente que ese hombre no era un padre decente.
El altísimo porcentaje del “No” en las mesas urbanas y en ciudades completas,
como fue el caso potosino, dejó sin argumentos al grupo palaciego. Durante meses, el
mayor esfuerzo fue intentar revertir el puñetazo que supuso ese “No”. Al mismo tiempo
querían explicar por qué pudo la ex del Jefe despachar negocios desde una oficina
dependiente del super Ministerio de la Presidencia.
Mientras se pasaban los días, las semanas y los meses sin atender la gestión
pública, ya rebasada por una pesada burocracia duplicada en diez años y olvidada de la
meritocracia y del servicio civil. Hace una década inaugurar una cancha de pasto
sintético en Curahuara podía ser simpático; seguir el mismo programa 120 meses es un
exceso. Como lo es también el teleférico descoordinado, el palacio I y el palacio II, los
locales para competir con Viña del Mar, los aviones, los viajes y otros caprichos de
nuevo rico.
La crisis del agua aumentó esa sensación del rey desnudo, él y sus equipos de
amigos, funcionarios poco serios, irresponsables. Muchos habitantes en La Paz, durante
días, sintieron recorrerles un gélido ánimo de desaliento, de impotencia, de contemplar
que todos los esfuerzos municipales, institucionales, personales se derriten por el
manejo populista y clientelar.
El año ya estaba realmente feo y maloliente, orinado por el zorrino como dice el
verso para explicar tantas malas cosas juntas. Pero la explosión fue la muerte de 71
personas por una mala gestión, por un negocio entre amigos donde otra vez aparece el
triángulo chinos-venezolanos- grupo palaciego. Ahora ya no pueden culpar al viento, al

periodista, al imperio. El mundo entero quedó atónito, y parece ser sólo el preámbulo.

DESDE LA TIERRA
ROBERTO DURETTE, UNA VIDA DE LUCHA
LUPE CAJIAS

            Hay periodistas que luchan un día y son valiosos; hay otros que luchan de vez en cuando y aportan mucho; algunos dedican trabajo y vida cotidiana a la defensa de la libertad. Sólo un puñado sacrifica su oportunidad sobre esta tierra para entregarla a los desheredados, a los más pobres entre los pobres, a los paisajes más tristes y más inhóspitos. Ni su patria original, ni su familia, ni su salud los aleja del compromiso.
            Ahí está Roberto Durette, a quien los círculos citadinos ignoran. Sin embargo, él es el mejor de todos con medio siglo dedicado a los mineros y a los indígenas del histórico núcleo Catavi-Siglo XX-Llallagua, Provincia Bustillos, Potosí.
            Nacido en 1935 en Estados Unidos, segundo de una familia de ocho hijos, sintió el llamado del Señor en el colegio y se ordenó de Oblato María Inmaculada en 1960. Dos años después llegó a Catavi, cuando ya los sacerdotes estaban involucrados en las luchas sociales. Seguir de cerca la agonía y muerte de decenas de enfermos de silicosis que escupían los pulmones en el hospital de COMIBOL marcó para siempre su adhesión a los proletarios.
            Después de un par de años en Cochabamba volvió a Llallagua en los críticos momentos de la dictadura de René Barrientos, ya vinculado a “Radio Pío XII” junto al Padre Gustavo. Después de la movilización proletaria de 1975, los militares ocuparon la zona y cerraron la emisora creada en 1959. Algunos curas opinaban que era mejor cerrarla y otros la defendían por ser su obra más importante; fue Roberto el que se ofreció para dirigirla en medio de la represión.
            “La Pío” estuvo en los momentos más significativos tanto de las batallas mineras como las de los campesinos de los combativos ayllus aymaras. Roberto apoyó la difusión y la denuncia de los atropellos contra el pueblo y por ello padeció sucesivos cierres de la emisora y hasta la destrucción de los trasmisores.
            A fines del 77 fueron los oblatos del campamento los que alentaron a las mujeres para el inicio de la histórica huelga de hambre para recuperar la democracia y Gustavo se encargó de la logística. La radio fue la última en ser callada después de una semana de resistencia al golpe de 1980. Se quedó junto a los pocos obreros que dejó la relocalización y en la democracia mantuvo su voz alternativa.
            Fumador empedernido, octogenario, sigue alentando la prensa al servicio del Bien Común, de la fraternidad, del Evangelio vivo.

DESDE LA TIERRA
“VENEZUELA IS COMING”
LUPE CAJIAS

            ¿Se acuerdan cuando venía un militar de boina roja y regalaba cheques aquí y allá, hasta maletines llenos de odiosos dólares? Arribaba con o sin permiso, con gran número de cortesanos y se atrevía a adelantar qué debía hacer el ministro tal o la empresa cual. Muchas veces pregunté por qué y para qué llegaban también sus tropas y cuál era el objetivo real del bunker construido en la plaza principal de Obrajes.
            ¿Cómo rendía cuentas de ese dinero que obviamente no era de él, ni de su familia, ni de su heredero? No existen rastros para conocer cifras reales de cuáles fueron donaciones, cuáles préstamos, cuáles fondos para las diferentes campañas populistas en el continente. Se decía que el mercado venezolano suplantaría exitosamente a otros países y los textiles bolivianos tendrían futuro promisorio.
            Apenas un lustro más tarde, aquella caja falsamente repleta quedó sin papel higiénico, sin pasteles, sin remedios, sin pan y hasta sin ataúdes. Parece que el castigo a  Gomorra se repite. Los excesos llevan a catástrofes humanitarias. Peor los excesos consumistas de los nuevos ricos, generalmente no generadores de su propia fortuna sino acaparadores de reservas públicas.
            Hace poco, el masismo se daba el lujo de regalar una estatua (ya podrida) de un millón de dólares a la capital federal argentina. ¡Qué generosos! Aviones, helicópteros, viajes de sus amigos en vuelos charter a cualquier lugar del mundo, palacios, palacetes, teleféricos, mobilario importado, alfombras persas…
            Mientras se pasó el tiempo donde debió ahorrarse. En vez de trabajar todo el 2016 se dedicó a la imposición para eternizar al cocalero Evo Morales, a la cabeza de Iván Canelas. No hicieron caso a las advertencias. El no-licenciado Álvaro García Linera anunció que el 21 de febrero se apagaría el sol y las estrellas; se equivocó: el firmamento sigue allá arriba; es acá abajo donde falta agua y ahora también la luz.
            ¿Es “Apocalipsis Now”? Quizá. Era previsible según los análisis de expertos en el tema y por lo que informaron hace meses responsables de la cooperación internacional que trabajan en el área del agua potable, el saneamiento básico, la preservación de las áreas protegidas, la observación de tantos cocales que afectan la humedad tradicional.
            Más allá de causas globales, el drama paceño, potosino, orureño, chuquisaqueño, chaqueño pudo prevenirse si no estuviesen hechas trizas las instituciones nacionales, si no se multiplicase pegas para los mismos viajeros de los charter. Si en vez de cerveza se amara más al agua del manantial. Venezuela ya está aquí.



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